Un poco de Historia

La historia de la ciudad de Praga fue principalmente concebida por los gobernantes del país, y precisamente debido a estos gobernantes, los habitantes de Praga han vivido tanto la fama y el sufrimiento. A lo largo de la historia, la ciudad se ha ido desactivando progresivamente del asiento del poder y ha tejido su propia historia. Incluso en el siglo XIX, la ciudad resultó ser más independiente del poder del Estado, y aunque no fue favorecida por la realeza, se convirtió en una gran ciudad.

La historia tangible de Praga es una prueba de la vitalidad de sus habitantes. Pero también hay cientos de leyendas y mitos. Algunos de ellos son muy similares a las leyendas de otros pueblos europeos, mientras que otros son únicos.

Los primeros asentamientos de Praga son conocidos ya desde finales de la Edad de Piedra. Los descubrimientos arqueológicos son prueba de ello. El pueblo eslavo, que apareció en las tierras checas en algún momento durante el siglo VI, dió a la ciudad su forma para los años venideros.

El castillo, que se inició aproximadamente entre el 880 y el 890, fue la base del asiento para los gobernantes que llegaron a Praga desde Levý Hradec (10km Norte-Oeste). El establecimiento de un obispado en 973 confirmó a Praga como una ciudad de poder secular.

Al final del reinado Přemysl, la casa de Luxemburgo llegó al trono checo. El verdadero auge de la ciudad se produce en la primera mitad del siglo XIV, cuando el rey checo y emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Carlos IV, hizo de ella su sede representantiva imperial y la capital del imperio.

Otra época importante en la historia de Praga es el final del siglo XVI. Durante el reinado de un importante soberano checo, el emperador imperial Rudolf II de Habsburgo, la metrópoli checa se convirtió en el centro de la vida política, social y cultural del centro de Europa.

En el año 1918, después de la primera Guerra Mundial, Praga fue proclamada capital de un nuevo estado – República Checoslovaca, luego en el año 1993 fue proclamada de la independente República Checa.

El nombre del castillo y posteriormente de toda la ciudad fue, según los primeros cronistas checos, derivado de las orillas del río Vltava (Moldava), por encima de ellos caía agua con zumbido. Aparte de esta teoría existen también otras, sobre todo de la actualidad que de momento no se las ha dado demasiado crédito.

Hasta el día hoy, Praga está a la vanguardia del desarrollo. Incluso ahora una proporción significativa de la riqueza del país proviene de Praga, y la ciudad se toma a menudo como sinónimo de toda la República Checa. De hecho, la historia de la ciudad lo demuestra en hechos concretos.