Embajada de España en Praga

Si por algún motivo tenéis la necesidad de acudir a la embajada española durante vuestra estancia en Praga, aquí tenéis tanto su dirección como sus datos para contactar con la embajada.

  • Embajador: D. Arturo Laclaustra Beltrán.
  • Dirección: Badeniho, 4 (Praga 7- 17000)
  • Teléfono desde España: 00 420 233 097 211.
  • Teléfono: 233 097 211.
  • Fax: 233 341 770 y 233 340 813.
  • E-mail: Emb.Praga@maec.es
Embajada española en Praga

Embajada española en Praga

Información Útil

Dado que la República Checa pertenece a la unión europea, no es necesario ningún visado para entrar al país si pertenecéis a algún país perteneciente a la unión europea.

En cuanto al resto de países, y siempre y cuando la estancia sea menor de 90 días, suele ser suficiente con tener el pasaporte en regla, de todas formas, y como cada país tiene sus normas, lo mejor en consultar en la web del ministerio de la República Checa: http://www.mzv.cz/jnp/en/index.html

El idioma oficial del país es el checo, pero está muy extendido el uso del inglés y lo habla la mayoría de la población.

La moneda oficial del país es la corona checa. Un euro son aproximadamente 26 coronas checas. Si necesitáis cambiar dinero, lo podéis hacer tanto en el aeropuerto como en los hoteles, aunque donde mejor os saldrá es en las casas de cambio del centro (Mala Strana o Stare Mesto).

En cuanto a los billetes, hay de 50, 100, 200, 500, 1000, 2000 y 5000 coronas. Lo mismo sucede con las monedas, que las hay de 1, 2, 5, 10, 20 y 50 coronas.

En cuanto a lo que respecta al tema de las propinas, y al igual que sucede en muchos países europeos, suele ser un 10% de la cuenta.

El horario de apertura de las tiendas entre semana es de 9 de la mañana a 6 de la tarde, y los sábados de 9 de la mañana a 12 de la mañana.

Si necesitáis llamar por teléfono a Praga, el prefijo es el 02.

Un poco de Historia

La historia de la ciudad de Praga fue principalmente concebida por los gobernantes del país, y precisamente debido a estos gobernantes, los habitantes de Praga han vivido tanto la fama y el sufrimiento. A lo largo de la historia, la ciudad se ha ido desactivando progresivamente del asiento del poder y ha tejido su propia historia. Incluso en el siglo XIX, la ciudad resultó ser más independiente del poder del Estado, y aunque no fue favorecida por la realeza, se convirtió en una gran ciudad.

La historia tangible de Praga es una prueba de la vitalidad de sus habitantes. Pero también hay cientos de leyendas y mitos. Algunos de ellos son muy similares a las leyendas de otros pueblos europeos, mientras que otros son únicos.

Los primeros asentamientos de Praga son conocidos ya desde finales de la Edad de Piedra. Los descubrimientos arqueológicos son prueba de ello. El pueblo eslavo, que apareció en las tierras checas en algún momento durante el siglo VI, dió a la ciudad su forma para los años venideros.

El castillo, que se inició aproximadamente entre el 880 y el 890, fue la base del asiento para los gobernantes que llegaron a Praga desde Levý Hradec (10km Norte-Oeste). El establecimiento de un obispado en 973 confirmó a Praga como una ciudad de poder secular.

Al final del reinado Přemysl, la casa de Luxemburgo llegó al trono checo. El verdadero auge de la ciudad se produce en la primera mitad del siglo XIV, cuando el rey checo y emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Carlos IV, hizo de ella su sede representantiva imperial y la capital del imperio.

Otra época importante en la historia de Praga es el final del siglo XVI. Durante el reinado de un importante soberano checo, el emperador imperial Rudolf II de Habsburgo, la metrópoli checa se convirtió en el centro de la vida política, social y cultural del centro de Europa.

En el año 1918, después de la primera Guerra Mundial, Praga fue proclamada capital de un nuevo estado – República Checoslovaca, luego en el año 1993 fue proclamada de la independente República Checa.

El nombre del castillo y posteriormente de toda la ciudad fue, según los primeros cronistas checos, derivado de las orillas del río Vltava (Moldava), por encima de ellos caía agua con zumbido. Aparte de esta teoría existen también otras, sobre todo de la actualidad que de momento no se las ha dado demasiado crédito.

Hasta el día hoy, Praga está a la vanguardia del desarrollo. Incluso ahora una proporción significativa de la riqueza del país proviene de Praga, y la ciudad se toma a menudo como sinónimo de toda la República Checa. De hecho, la historia de la ciudad lo demuestra en hechos concretos.

Cuándo ir

Praga es una ciudad que enamora vayas en la época que vayas, así que aquí os dejamos algunas recomendaciones:

Si vais a ir en verano, hay que tener en cuenta que vais a encontrar la ciudad masificada de turismo, pero contáis con la ventaja que es cuando más horas de sol hay. Además, el calor no es precisamente excesivo, y se hace muy agradable pasear entre sus calles.

Si vais en invierno, prestad atención especial al frío, puesto que estaréis muchos días a cero grados. Esta época cuenta con la ventaja que hay muchísimo menos turismo, y que podréis contemplar la ciudad nevada y su río completamente congelado, espectáculo que merece la pena ver.

Tal vez la mejor época para ir sea primavera u otoño, hay todavía bastantes horas de sol, muchos días todavía son templados, y el turismo no es ten excesivo como en verano. Eso sí, lo malo es que llueve bastante y se hace bastante necesario el uso del paraguas.

Como podéis leer, cada estación del año tiene sus ventajas e inconvenientes, así que sois vosotros los que tenéis que decidir cuál os conviene más.

Clima y Temperatura

Como la mayoría de las ciudades del centro de Europa, Praga es una ciudad que en general suele tener temperaturas frías en invierno y templadas en verano. Claro que hay años que no cumplen estos criterios, pero son totalmente excepcionales.

El verano suele tener una temperatura media de 20 grados, como podéis ver no es que sea mucha, así que es un dato a tener en cuenta si vais a viajar es esta época. Lo bueno del verano es que es cuando más horas de sol vais a encontrar.

En primavera y otoño la temperatura baja un poco con respecto al verano, pero todavía vais a encontrar días bastante cálidos, eso si, el problema en esta época en la lluvia, así que no olvidéis coger un paraguas.

El invierno es bastante frío, con temperaturas que muchos días no superan los 5 grados, así que abrigaros bien si vais a viajar en esta época.