Qué ver en Praga: itinerario de dos días

Una muy buena opción dentro de Europa para realizar una pequeña escapada de dos días es Praga. En esta ciudad tenemos muchas cosas que ver pero sino disponemos de todo el tiempo necesario, podemos optar por ver lo más importante, que nos servirá si en un futuro queremos visitar de nuevo esta fantástica ciudad.

Si no sabéis como organizaros para visitar la ciudad con tan poco tiempo disponible, desde aquí os vamos a ayudar con un itinerario ideado para poder visitar la ciudad en un corto espacio de tiempo.

El día de llegada a Praga seguramente estaremos cansados, por lo que la mejor opción después de ir al hotel, dejar las maletas y tomar un pequeño descanso es acercarnos a la zona vieja para dar un pequeño paseo por sus calles. Por aquí nos podemos encontrar el Reloj Astronómico, que se encuentra situado en la Plaza de la Ciudad Vieja.

El primer día de estancia en Praga debemos madrugar para aprovechar el tiempo al máximo. En primer lugar nos podemos acercar al Castillo de Praga. El castillo se compone de varias partes, por lo que la mejor opción es hacernos con una entrada completa para poder visitar todos y cada uno de los puntos que hay en su interior como, por ejemplo, el Callejón del Oro o la Catedral de San Vito.

Al finalizar la visita al Castillo de Praga, nos dirigiremos a la Puerta de Matías para continuar hacia la plaza de Malá Strana. Para llegar hasta aquí debemos descender por las escaleras de Zámecké Schody, que se encuentran en un lateral del castillo.

En la plaza de MaláStrana tenemos la Iglesia de San Nicolás, a la que podemos entrar para conocer su interior. Posee una torre a la que podemos subir y desde donde podemos tener unas vistas maravillosas.

Posteriormente también podemos pasear por las calles de la zona, como pueden ser Nerudova, Janský y Trziste. Si ya es hora de comer, podemos optar por comer en uno de los restaurantes que se reparten por esta zona.

Después de comer tranquilamente es la hora de seguir conociendo Praga. Podemos dirigirnos hacia el Puente de Carlos por la calle Mostecká, para así conocer uno de los puentes más famosos de todo el mundo.

Al cruzar el puente deberemos tomar la calle Karlova para llegar a la Plaza de la Ciudad Vieja, donde podemos disfrutar del espectáculo que ofrece el reloj del ayuntamiento cada hora. También podemos subir en ascensor a lo alto de la torre del ayuntamiento para disfrutar de unas espectaculares vistas de la plaza.

Es hora de dejar la Plaza de la Ciudad Vieja por la calle Celetná para llegar a la Torre de la Pólvora. Se trata de una torre del siglo XI y conformaba una de las 13 entradas que había en la ciudad en esa época. Resulta muy recomendable subir a esta torre.

Volveremos de nuevo a la Plaza de la Ciudad Vieja para, después, tomar una de las calles comerciales que nos llevarán hasta la Plaza de Wenceslao. En esta plaza podemos ver el Museo Nacional y también la Ópera Estatal.

Para acabar este cansado día podemos asistir a un espectáculo de Teatro Negro o acercarnos alas proximidades del Teatro Nacional, más concretamente a la calle Narodni, donde podemos cenar en uno de los fantásticos restaurantes de esta zona.

Ahora toca ir para el hotel a descansar, ya que mañana nos espera otro día intenso para seguir conociendo Praga. A primera hora de la mañana nos dirigiremos al Barrio Judío, conocido como Josefov, donde veremos el cementerio y las seis sinagogas.

Podemos comenzar, por ejemplo, por la Sinagoga Pinkas y también la Sinagoga Española, que se encuentran en la calle Siroká. Posteriormente podemos dirigirnos hacia la calle Maiselova, donde se encuentra la Sinagoga Maisel, la Sinagoga Klausen, la Sinagoga Alta y la Sinagoga Vieja-Nueva. La entrada para visitar las sinagogas no nos obligan a visitarlas en un determinado orden, por lo que podemos ir a la que más nos apetezca.

Para conocer la ciudad de una forma distinta, después de visitar las sinagogas, podemos acercarnos al Puente Cechuv para realizar un paseo en barco por el río Moldava. Los paseos en barco son económicos y tienen una duración aproximada de una hora.

Al terminar el paseo en barco, si todavía nos queda tiempo, podemos comer en la Ciudad Vieja y después ascender al Monte Petrin, donde nos mezclaremos con los locales que vienen aquí a pasear y pasar el día.

Dado que el viaje tiene muy pocos días, tan sólo dos, ya no tenemos tiempo a conocer más de Praga. Sin embargo es una buena toma de contacto con la ciudad para poderla conocer más a fondo en el futuro.